Mayo 11, 2008
Gian, el panadero
Posted by PEtEr under Relatos | Etiquetas: Haren, Hefaistos, mitología, Mitos, Relato, Vulcano |No Comments
Una mirada viajaba de cabeza en cabeza, era propiedad de Sitdo, sultán de la comunidad. Unas mujeres, sentadas formando una hilera frente a él, hacían esfuerzos baldíos por comprar al vuelo su mirada. El sultán se detuvo e hizo un gesto con su mano con desdén, las mujeres al verlo sabían que debían abandonar rápidamente la estancia. Con paso cansino salió de la sala junto a su sombra, esa tarde no habría más actos públicos, Sitdo elegiría otro momento para observar y detener sus ojos en alguna de aquellas cabezas, que habían formado un abanico de ilusiones inservible. Mujeres que eran observadas a capricho, con desprecio y algo de curiosidad, y sin tener la certeza de si algún día dejarían de ser observadas para llegar a ser posibles concubinas. Yurina, una varilla del abanico, supo que esta vez había estado cerca de ser la elegida, lo supo porque de las pequeñas pausas que hicieron los pies descalzos del Sultán, la suya fue una de las más prolongadas. Quería quedarse pronto embarazada, su juventud se marchitaba y si no tenía pronto un hijo de Sitdo, su belleza iría mermando hasta el punto de no tener influencia en aquellas hileras selectivas, en aquellos fusilamientos de belleza y esperanzas. Ella pertenecía al grupo de las observadas, y las leyes de la comunidad eran claras: o se quedaba embarazada o nunca llegaría a poder sentir los privilegios exclusivos de las concubinas. Yurina buscaba ya no tanto los privilegios, sino más bien poder tener un hijo al cual querer. Su vida había sido un camino de trabajo y sudor, y, aunque estaba educada y acostumbrada para ello, quería verse acompañada de un hijo con el egoísmo del que sabe dónde y porqué lo hace.
El paso del tiempo se tornaba pastoso en la comunidad. Los días eran calcados y las horas parecían harina en agua, espesadas sobre un colador de metal que hacia las veces de reloj. Las oportunidades de Yurina para mostrarse frente al Sultán iban sucediendo sin resultado algun (more…)

