Anduve esta mañana, mientras trabajaba, escribiendo en dos pequeñas hojas de papel. Imaginé frases que podría escribir sobre ti, ahora, ideas que llenarían el silencio si pudiera pronunciártelas al oído. Por un momento llegué a pensar que mañana, ahora, estarías ahí, atenta a unos párrafos que quizá, podrías pensar, hoy sí hablarían de ti. Reconozco esa sonrisa, por eso busqué un papel en blanco, para tener algo con lo que recordar que por un momento te tuve presa entre las cuatro esquinas de un papel, por eso y para no defraudarte. Imaginé que hoy te habías levantado junto a mí, y que no irías a trabajar, con esa loca certeza del que imagina y sabe soñar. Tu despertador estaba dispuesto para avisarte a la misma hora que el mío, haciéndolo coincidir únicamente para despedirte de mí, para darme un adiós, un hasta la tarde y un cuidado beso. Creí, al verte con cara de sueño, que después volverías a la cama, con la tranquilidad que da el hecho de hacer algo hermoso, con la suavidad y el calor que desprenden las sábanas del querer. Acompañada de una media sonrisa por culpa del sueño y otra media mueca de placer, te dejé dormir.

Hoy, de camino a casa, mientras viajaba por el ascensor, recuperé el papel doblado junto al paquete de tabaco. Allí sobre unas desordenadas líneas, por contra, era yo y no tú el que descansaba sobre la cama ¿Cómo es posible? Revisé las notas y no había error, te habías marchado sin despedirte y en silencio. Una vez que empezé a asumir que mis ilusiones no habían llegado a ser nada, ni una mera ilusión temporal, entré en casa y al hacerlo las llaves se aturdieron al abrir. Llegué por fin al sofá, y, al verme sentado, pensé que ya no logro escribir lo que deseo. No tengo el poder de crear sueños. La realidad de la que siempre huyo, eso sí, sin temor, y con el vigor que desprende saberse aislado del sufrimiento, no se deja disuadir con intenciones, ni con mi tinta y con papel.

Olvidé decir que en la nota, cuando yo dormía y tú marchabas, también sonó el despertador a la misma hora de siempre para despedirme de ti, pero estabas ausente, y me dejé dormir.